Encuentran ballena muerta y lo que descubren en su estómago ATERRA al mundo!

En una pequeña isla al norte de Holanda fue encontrada una pequeña ballena, el majestuoso animal estaba con vida cuando dieron con el en la orilla de la playa pero desgraciadamente nada pudieron hacer para salvarlo y murió.

Los investigadores que llegaron a examinar al animal decidieron ver dentro del animal y así poder determinar como un animal tan joven había muerto de esta forma.

Lo que encontraron al interior dejo a todos aterrados. Entre muchas cosas, encontraron dos macetas, un aerosol, 9 metros de cuerda, dos tubos de manguera y más de 37 libras de plástico. Todos estos objetos le provocaron una obstrucción intestinal a la ballena y esta fue la razón de su muerte.

Lamentablemente este no es un caso aislado, el año pasado en una playa de Taiwan fue encontrada otra ballena que murió en condiciones similares y en su estomago encontraron grandes cantidades de plástico y redes de pesca.

Este tipo de acontecimientos tienen que crear consciencia en las personas sobre como la basura que tiramos y la forma en que contaminamos nuestro planeta y nuestros mares esta afectando de enorme manera a la fauna que ahí habitan.

Debemos ser más responsables si no queremos terminar con otra especie más de animales, como ya hemos hecho con cientos de ellos que ya están extintos.

Las ballenas francas son consideradas las especies de ballena más extrañas y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza estima que solo quedan unos 350 individuos en el Atlántico noroeste, que en otra época había albergado decenas de miles de ejemplares. El Departamento de Pesca y Océano de Canadá estima que existen unos 500 ejemplares en todo el mundo.

«Para esta especie, la muerte de un solo animal supone un duro impacto para la población», afirma Tonya Wimmer, directora de la Marine Animal Response Society. La especie nunca se recuperó del todo de las prácticas balleneras que redujeron drásticamente sus números. Están reconocidas en la Ley de especies en riesgo del gobierno canadiense, y en Estados Unidos los animales cuentan con protecciones según la Ley de protección de mamíferos marinos.

Un informe de 2013 descubrió que los contaminantes del agua, los altos niveles de ruido, el decrecimiento del número de presas y el calentamiento global han tenido un impacto negativo en la población de belugas de San Lorenzo, que comparten su hábitat con las ballenas francas. Y a diferencia de las belugas, las ballenas se alimentan de zooplancton, que también es bastante susceptible a los cambios en el clima.

Si los investigadores y los responsables gubernamentales identifican una causa común de la muerte, podrán establecer recomendaciones para acciones de protección, como regular las capturas pesqueras o reconducir las rutas de los barcos para intentar evitar las rutas de las ballenas.

«Ninguna organización podía hacer esto sola», añade Wimmer insistiendo en la importancia de la colaboración para salvar a la especie. «Lo que estamos haciendo ahora es intentar mantenerlas lejos de la extinción».

 

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